Ganadores y Perdedores Week 1
La Semana 1 no decide nada, pero Bears confirmó que su ofensiva tiene techo de contendiente y Cowboys repitió las dudas que debía borrar.
Chicago, Baltimore y Buffalo salieron de la primera semana con razones reales para confiar. Dallas, Rams y Chargers no están acabados, pero arrancaron exactamente de la forma que no podían permitirse.
Chicago fue el mayor ganador de la Semana 1 y Dallas fue el peor perdedor.
No porque un partido defina septiembre, sino porque ambos equipos confirmaron, de inmediato, lo que más necesitaban demostrar.
Ganadores
Chicago Bears
No sé si exista una forma mejor de abrir una temporada que meter 59 puntos. Chicago aplastó a Carolina 59-37 y convirtió su estreno en una declaración ofensiva.
El marcador fue brutal, pero Caleb Williams fue la razón principal para tomarlo en serio. Terminó con 269 yardas por pase, 65 por tierra y cuatro touchdowns totales: dos lanzando y dos corriendo. No fue un quarterback sobreviviendo con talento alrededor. Fue el jugador que hizo funcionar todo.
Chicago tuvo momentos en los que simplemente parecía imposible de frenar. Williams atacó por aire, extendió jugadas con las piernas y castigó cada espacio que Carolina dejó abierto. D'Andre Swift también puso su parte con 124 yardas terrestres y tres touchdowns. Cuando un equipo puede hacerte daño de tantas maneras, ya no estás hablando de una ofensiva simpática. Estás hablando de una ofensiva que puede imponerse.
La defensa permitió 37 puntos y eso no desaparece porque anotaste 59. Hay cosas que corregir. Pero entrando a la temporada, la pregunta era si Chicago podía verse como un contendiente real y no solamente como un equipo joven con potencial. En Semana 1, se vio como un contendiente. Así de simple.
Baltimore Ravens
Baltimore fue el equipo más completo de la jornada.
Ganar 41-23 en Indianapolis y producir 506 yardas no deja mucho espacio para matices. Los Ravens hicieron exactamente lo que se esperaba de un roster que yo ya veía entre los mejores de la AFC.
Lamar Jackson lanzó para 324 yardas. Derrick Henry corrió para 144 y anotó tres touchdowns. Zay Flowers acumuló 150 yardas antes de salir por lesión. Baltimore no necesitó esconder nada ni depender de un solo jugador: tuvo quarterback, juego terrestre, explosividad y una defensa capaz de cambiar posesiones.
Eso es lo que vuelve tan incómodo a este equipo. No tienen que jugar perfecto para hacerte 40 puntos. Si cargas la caja para detener a Henry, Lamar te puede castigar. Si te concentras en Lamar, Flowers puede romperte el partido. Y si logras frenar una cosa, todavía quedan demasiadas respuestas.
La lesión de Flowers es la única preocupación seria que dejó el partido. Fuera de eso, Baltimore no pudo pedir un inicio más contundente. Yo llegué alto con los Ravens y no tengo ninguna razón para bajarme después de una semana.
Buffalo Bills
Buffalo ganó el tipo de partido que antes se le escapaba.
Los Bills vencieron 36-31 a Houston, de visita y ante una defensa que no te regala nada. Josh Allen volvió a ser el jugador más difícil de liquidar de toda la NFL: lanzó dos touchdowns, corrió para otros dos y apareció cuando el partido le exigía una jugada definitiva.
Buffalo estaba contra la pared. Tenía que recorrer 96 yardas para ganar y Allen terminó encontrando a Joshua Palmer en un touchdown de 34 yardas con 1:36 por jugar. No fue una victoria cómoda ni limpia. Fue mejor: fue una victoria de carácter.
Allen había perdido sus cuatro visitas previas a Houston. Esa historia ya no importa porque Buffalo fue capaz de cerrar. Contra un rival de AFC, fuera de casa y en un juego que podía convertirse en otra derrota frustrante, los Bills ejecutaron la serie que necesitaban.
No significa que Buffalo sea invencible. Sí significa que sigue teniendo al quarterback que puede convertir un partido perdido en una victoria. Y eso siempre los va a mantener en la conversación.
Perdedores
Dallas Cowboys
Dallas no perdió un partido menor. Perdió la prueba que más necesitaba aprobar.
Los Cowboys cayeron 28-20 ante los Giants en Sunday Night Football, contra un rival divisional que venía de una campaña de cuatro victorias y que estrenaba a Jaxson Dart como quarterback titular. Dart respondió con 230 yardas y tres touchdowns. Esa es la parte que más pesa.
Dallas venía de terminar 7-9-1 y necesitaba abrir el año demostrando que los problemas de la temporada pasada se habían quedado atrás. En cambio, aparecieron otra vez: una ofensiva que no tomó el control, una intercepción costosa de Dak Prescott y una defensa que dejó cómodo a un quarterback joven en su primera gran noche como titular.
Claro que es Semana 1. Nadie está eliminado en septiembre. Pero las alarmas no suenan igual para todos. Si vienes de una temporada decepcionante y pierdes tu debut divisional ante un equipo que, en teoría, debía estar por debajo de ti, la presión llega antes. Dallas no está acabado. Pero tampoco tiene derecho a fingir que esto fue una derrota cualquiera.
Los Angeles Rams
Los Rams fueron superados de principio a fin.
San Francisco les ganó 27-7 en Melbourne y el problema no fue solo la derrota. Fue la falta de respuesta. La ofensiva nunca encontró ritmo, Matthew Stafford estuvo impreciso y un equipo que llegó con aspiraciones de Super Bowl produjo solamente siete puntos contra un rival divisional.
No voy a borrar todo lo que pensaba de los Rams por un partido. El roster sigue teniendo demasiado talento para descartarlo. Pero un candidato serio no puede salir a su primera presentación y verse tan desconectado.
Además, Myles Garrett irá a la lista de lesionados tras una lesión de rodilla. Eso aumenta la preocupación en un equipo que ya salió golpeado del campo. Los Rams pueden recuperarse, pero entran a esta lista porque su derrota fue mucho más fea que un simple 0-1.
Los Angeles Chargers
Los Chargers regalaron una oportunidad que un contendiente no puede regalar.
Arizona llegó a SoFi después de perder nueve partidos seguidos y con nuevo head coach. Salió con una victoria de 26-14. Justin Herbert lanzó para 209 yardas, un touchdown y una intercepción; Omarion Hampton tuvo 43 yardas por tierra; y la ofensiva nunca consiguió establecerse.
Del otro lado, Jacoby Brissett lanzó para 277 yardas y Trey McBride terminó con nueve recepciones, 95 yardas y touchdown. Pero lo peor para Los Angeles fueron sus propios errores: un punt bloqueado, una intercepción importante en el último cuarto y demasiadas oportunidades entregadas.
A mí los Chargers me siguen gustando este año. Precisamente por eso están entre los perdedores. Si quieres pertenecer al grupo de contendientes de la AFC, no puedes abrir la temporada perdiendo en casa contra Arizona de esa forma.
La Semana 1 siempre exagera todo. Chicago no es automáticamente el mejor equipo de la NFL y Dallas, Rams o Chargers no están terminados. Pero la primera impresión importa. Chicago la aprovechó; Dallas la desperdició. Y en la NFL, los equipos que más prometen no son los que hablan de cambiar: son los que lo demuestran cuando el balón empieza a contar.
“Los equipos que más prometen no son los que hablan de cambiar: son los que lo demuestran cuando el balón empieza a contar.
Semana 1 no define una temporada, pero sí revela quién llegó listo: Chicago levantó la mano y Dallas volvió a bajar la mirada.