Los 49ers hicieron ver muy fácil a un rival que venía como favorito
San Francisco abrió la temporada con un 27-7 sobre los Rams en Melbourne y dejó una primera impresión mucho más sólida de la esperada.
Los Rams llegaron con cartel de candidato, pero nunca entraron realmente al partido. San Francisco ya estaba cómodo desde el inicio, corrió cuando quiso y Brock Purdy repartió el balón sin tener que forzar nada.
El primer Thursday Night de la temporada ya tenía algo raro desde antes de empezar: un duelo divisional en Melbourne, Australia, en el primer partido de temporada regular de la NFL allá.
Y el tema del viaje no es una excusa automática, pero sí me parece un contexto importante. San Francisco llegó una semana antes para aclimatarse; los Rams, prácticamente un día antes. Sean McVay dijo que no lo usaría como pretexto, pero desde el arranque se notó que los Niners estaban mucho más cómodos, más conectados y listos para jugar.
Porque esto no se sintió como el partido cerrado que muchos esperábamos. San Francisco ganó 27-7 y dominó casi todo.
Los Rams nunca encontraron ritmo
Los Ángeles llegaba para mí como uno de los favoritos al Super Bowl, con una de las plantillas más completas de la NFL. Por eso sorprende tanto que la ofensiva nunca pudiera entrar en ritmo.
Matthew Stafford estuvo impreciso y terminó con apenas 155 yardas por aire. Puka Nacua tuvo esa explosiva de 41 yardas, Davante Adams recibió algunos targets, pero casi todo fue corto. Kyren Williams fue de lo poco rescatable con el único touchdown de los Rams.
La defensa de San Francisco respondió muy bien por aire y, aunque permitió algunas buenas corridas, apareció cuando importaba. La cuarta oportunidad desde la yarda 1 que detuvieron a Stafford fue el momento que terminó de romper el partido. Después de eso, Purdy llevó a los Niners 99 yardas hasta la zona de anotación.
También hay que hablar del debut de Myles Garrett con los Rams. Había muchísima expectativa por su llegada y terminó con cero tackles y cero QB hits. No es para preocuparse por un solo juego, claro, pero sí fue un debut rarísimo para un jugador de ese nivel.
San Francisco no tuvo que forzar nada
Del otro lado, los 49ers hicieron todo bastante simple. Christian McCaffrey produjo 88 yardas totales, pero ni siquiera tuvieron que cargarle toda la ofensiva. El ataque terrestre terminó con 174 yardas y eso fue clave para controlar el ritmo y mantener a los Rams fuera del campo.
Mike Evans consiguió su primer touchdown con San Francisco, Demarcus Robinson también anotó y Deebo Samuel volvió a aparecer de distintas maneras, cerrando otra de las series importantes con touchdown.
Y para mí, el MVP fue claramente Brock Purdy.
Terminó con 205 yardas, tres touchdowns y una intercepción. No necesitó lanzar para 400 yardas ni hacer algo espectacular. Hizo justo lo que San Francisco necesitaba: manejó el partido, repartió el balón y castigó cada oportunidad que le dejaron los Rams.
Los 49ers empiezan 1-0, le meten una derrota divisional de 20 puntos a uno de los favoritos de la conferencia y dejan claro desde Semana 1 que siguen siendo un equipo que puede competir con cualquiera.
“San Francisco no necesitó un partido espectacular de Purdy; necesitó que controlara el juego, y eso hizo.
Los Rams pueden corregir muchas cosas y un partido no define una temporada, pero esta primera noche sí dejó un mensaje claro: San Francisco llegó mucho más preparado y le pegó primero en la NFC West.